El consumo habitual y en las cantidades recomendadas, de alimentos de origen vegetal previene el cáncer. En el decálogo de “Europa contra el cáncer” se resalta la importancia de consumir frutas, verduras, legumbres, germinados y cereales integrales. Estos alimentos contienen sustancias antioxidantes que actúan como protectores celulares.
Comer semillas germinadas es comer vida. Es incorporar auténtica energía vital concentrada a todas las células del cuerpo, favorecen la salud y alargan la vida. Los germinados son un regalo de la naturaleza.
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